martes, 18 de septiembre de 2018

Habilidades necesarias para preparar a los estudiantes para el futuro del trabajo

septiembre 18, 2018 0

En un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados, ¿cómo puede el sistema educativo preparar a los estudiantes para trabajos que aún no se han inventado? Enseñando power skills (habilidades poderosas).


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¿Cómo puede el sistema educativo preparar a los estudiantes para trabajos que aún no se han inventado? Enseñando power skills(habilidades poderosas).
Foto: Bigstock
Un estudio realizado por McKinsey & Company descubrió que el 72% de los decanos y líderes universitarios dijeron que preparaban a sus graduados para la fuerza de trabajo. Por el contrario, sólo el 42% de los empleadores y el 44% de los estudiantes piensan lo mismo (Mourshed et al., 2013). La falta de reciprocidad entre las universidades y el mundo laboral es real y es enorme.

En un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados, tratar de adivinar cuáles serán las tendencias futuras parece imposible. Según un estudio de la Universidad de Oxford, el 47% de todas las ocupaciones en los EE. UU. podrían desaparecer a causa de la automatización en las próximas dos décadas (Frey et al., 2013). Además, el 60% de todos los empleos tendrán al menos un 30% de probabilidades de ser automatizadas (Manyika et al., 2017).

Con toda esta incertidumbre, ¿cómo puede el sistema educativo preparar a los estudiantes para trabajos que aún no se han inventado? Una cosa es segura: el futuro del trabajo depende del futuro del aprendizaje.

¿Qué habilidades se necesitan?


Un estudio llevado a cabo por la NACE con 260 empleadores en los Estados Unidos (Gray et al., 2017) encontró que los atributos más deseados que los empleadores buscan en los candidatos van más allá que un buen promedio. Lo que los buscan es una combinación de habilidades interpersonales que incluyen la capacidad de resolver problemas y trabajar colaborativamente con otros. Las habilidades técnicas ocupan el puesto 11 en la lista cuando se clasifican por orden de importancia. Mientras tanto, otro estudio sobre el futuro de las habilidades (Bakhshi et al., 2017) descubrió que el pensamiento complejo, las capacidades interpersonales y todo lo que nos hace humanos es lo que permitirá emplearse en el futuro.

Las “habilidades blandas” (soft skills) son extremadamente relevantes para el éxito profesional  y en la vida cotidiana. La gente las necesita hoy y las necesitará en el futuro para administrar sus trabajos, no sólo para distinguir entre información importante y falsa , sino también para dominar nuevas tecnologías y competencias. En lugar de definirlas como habilidades blandas, deberían llamarlas power skills (habilidades  poderosas) porque, en un mundo de incertidumbre, la formación continua y la capacidad de reinventarse a sí mismos será esencial.
¿Por qué el aprendizaje centrado en el estudiante es esencial para lograr estas habilidades poderosas?

En el aprendizaje centrado en el estudiante, el alumno es el enfoque principal. En este entorno, los estudiantes asumen la responsabilidad de su aprendizaje y desarrollan autonomía e independencia; rasgos esenciales que permiten y mejoran el aprendizaje permanente. Con esto en mente, el Tecnológico de Monterrey desarrolló un nuevo modelo educativo llamado Tec21 (Tecnológico de Monterrey 2017), que permite a los estudiantes aprender de manera independiente de por vida. Tec21 crea competencias disciplinarias y habilidades poderosas al resolver desafíos del mundo real. Estos retos tienen módulos de trabajo adjuntos para el aprendizaje, que pueden ser cursos, competencias o trabajo de campo mientras que los estudiantes son evaluados sobre la evidencia del desarrollo de sus competencias. En Tec21, los estudiantes pueden elegir el formato de estudio con el que se sienten más cómodos para algunos cursos específicos, ya sea en el aula, en otro campus, en línea, en colaboración o individualmente.

Las tareas basadas en desafíos pueden asegurar el desarrollo de las habilidades poderosas ya que son imposibles de desarrollar en un aula sin enfrentar situaciones de la vida real o problemas que puedan presentarse en el futuro.

Estos entornos de aprendizaje modernos y flexibles no solo alientan y exigen que los estudiantes colaboren entre sí y practiquen el pensamiento crítico, sino que impulsan a los educadores a adquirir nuevas habilidades para cumplir los objetivos establecidos por cada alumno y a ser más creativos. Además, requiere que los maestros se conviertan en mentores, guiando a los estudiantes en su proceso de enseñanza.

20% de tiempo: proyectos de aprendizaje autodirigido

Otro ejemplo de herramienta de aprendizaje centrada en el estudiante es "20% de tiempo", que es una práctica que se inspira en Google. Permite a los empleados utilizar el 20% de su tiempo de trabajo para explorar proyectos de su elección, siempre y cuando se alineen con la empresa. En un entorno escolar, esto significa una hora a la semana donde los estudiantes pueden explorar diferentes temas de su interés.

Al dar a los estudiantes la oportunidad de desarrollar proyectos de aprendizaje autodirigidos, tienen la oportunidad de trabajar en profundidad sobre temas que pueden no estar en el plan de estudios pero que pueden ayudarlos a descubrir su pasión mientras desarrollan habilidades de curiosidad, exploración e investigación.

Conclusión

Al implementar un ambiente de formación centrado en el estudiante en lugar de la instrucción centrada en el maestro, se puede promover y desarrollar un énfasis en el aprendizaje a lo largo de la vida y la capacidad de reinventarse,  la cual será vital para el trabajo del futuro.

Las habilidades poderosas como el pensamiento crítico, el trabajo en equipo y la capacidad de aprender a aprender serán fundamentales para las generaciones futuras, no solo para alimentar a la fuerza de trabajo frente a los cambios tecnológicos, sino también para lograr carreras gratificantes en cualquier trabajo nuevo que se necesite en  el futuro.
Este artículo fue publicado originalmente en Wise. Lee el artículo original aquí.
Referencias:
Bakhshi, H., Downing, J. M., Osborne, M. A., & Schneider, P. (2017). THE FUTURE OF SKILLS EMPLOYMENT IN 2030(Rep. No. 978-0-992-42595-1). Retrieved https://media.nesta.org.uk/documents/the_future_of_skills_employment_in_...
Barton, D., Farrell, D., & Mourshed, M. (2013, January). Education to employment: Designing a system that works. Retrieved from https://www.mckinsey.com/industries/social-sector/our-insights/education...
Connell, G. L., Donovan, D. A., & Chambers, T. G. (2016). Increasing the Use of Student-Centered Pedagogies from Moderate to High Improves Student Learning and Attitudes about Biology. CBE—Life Sciences Education,15(1). doi:10.1187/cbe.15-03-0062
Deegan, J., & Martin, N. (n.d.). Merging work & learning to develop the human skills that matter. Retrieved from https://www.pearson.com/content/dam/one-dot-com/one-dot-com/global/Files...
Frey, C. B., & Osborne, M. A. (2017). The future of employment: How susceptible are jobs to computerisation? Technological Forecasting and Social Change,114, 254-280. doi:10.1016/j.techfore.2016.08.019
Manyika, J., Chui, M., Miremadi, M., Bughin, J., George, K., Willmott, P., & Dewhurst, M. (2017, January). Harnessing automation for a future that works. Retrieved from https://www.mckinsey.com/featured-insights/digital-disruption/harnessing...
McCarthy, J. (2015, September 9). Student-Centered Learning: It Starts With the Teacher. Retrieved from https://www.edutopia.org/blog/student-centered-learning-starts-with-teac...
Tecnológico de Monterrey, Modelo educativo TEC21. (2018, July). Retrieved August 28, 2018, from http://modelotec21.itesm.mx/
The Key Attributes Employers Seek on Students' Resumes. (n.d.). Retrieved from https://www.naceweb.org/about-us/press/2017/the-key-attributes-employers...

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jueves, 13 de septiembre de 2018

Cómo hacer una entrevista de trabajo de Skype

septiembre 13, 2018 0

Las personas que participan en Skype llaman a la sala de conferencias
Los servicios de videollamadas como Skype y FaceTime han facilitado la entrevista cara a cara de los solicitantes sin la molestia de viajar.
Pero las dificultades de usar esta nueva tecnología no son ampliamente entendidas. Aquí, los administradores superiores de la universidad explican qué necesitan saber los candidatos y los entrevistadores.
Jacqueline Marshall 
vicedirectora y directora de recursos humanos en la Universidad de Exeter
Cada vez más usamos Skype para una entrevista inicial, por lo que estas son habilidades importantes para que todos puedan desarrollar, especialmente para roles internacionales.
Con la preparación adecuada, puede hacer que estas entrevistas de video realmente funcionen para usted. Por ejemplo, puede tener muchos ejemplos preparados dispuestos frente a usted, que el panel no podrá ver, pero debe recordar que el gran contacto visual es la clave. No puedes seguir mirando notas.
La tecnología a veces puede conspirar para no funcionar, si esto sucede, mantenga la calma y acepte la situación con buena gracia. No muestres tus frustraciones.
Recuerde preparar todo el kit técnico antes de la hora de la entrevista y quizás tenga una entrevista de práctica en Skype con un amigo solo para verificar su ritmo y volumen. Trabaja duro en el contacto visual y utiliza los nombres de las personas para construir una buena relación. Practique su lenguaje corporal: busque una posición de confianza ocasional, sin inclinarse hacia delante o con los brazos cruzados.
Si estás en tu casa, asegúrate de crear un ambiente profesional, no muestres involuntariamente demasiado de tu vida, y siempre revisa lo que hay detrás de ti para que no haya distracciones detrás de ti.
Kim Frost 
Director de recursos humanos de la Universidad de Londres
Trátelo como una entrevista normal y no como una charla informal con sus amigos en las redes sociales, así que use un atuendo apropiado tal como lo haría si estuviera allí en persona.
Siéntate derecho en una silla sólida. No use su silla giratoria, muchos candidatos se giran mientras hablan y eso distrae mucho, y mantenga la taza de café sucia fuera de la vista.
Y use un auricular: las computadoras portátiles y las tabletas absorben mucho ruido de fondo y a los entrevistadores no les gusta esforzarse para escuchar las respuestas.
Yusra Mouzughi 
Vicecanciller (asuntos académicos) en la Universidad de Muscat en Omán
Siempre que sea posible, Skype solo debe usarse para pasar de una lista restringida a una lista muy restringida. Las entrevistas cara a cara siempre deben organizarse, especialmente para puestos de alto nivel, ya que el lenguaje corporal, las errrm, las aaahhhs y las reacciones instantáneas son difíciles de detectar en Skype.
Las entrevistas de Skype funcionan mejor con entrevistas estructuradas en las que todos se turnan para hacer las preguntas, ya que es más difícil administrar una conversación informal fluida en un entorno de Skype.
Skype no es legal en todos los países, por lo tanto, verifique si usted es responsable de cualquier cosa mediante el uso de Skype con un candidato que no sea legal.
Verifique con antelación si el ancho de banda permitirá el uso de una cámara. Esto es particularmente importante si las personas están marcando desde diferentes lugares.
Y siempre verifique que realmente ha cerrado la llamada antes de comenzar a hablar sobre el candidato.
Amanda Shilton Godwin 
Directora ejecutiva (desarrollo profesional) de la Asociación de Administradores Universitarios
El contacto visual es realmente importante en las entrevistas para establecer una relación con los entrevistadores, y debe pensar conscientemente sobre esto en Skype. Recuerde que para que los entrevistadores lo vean, debe mirar a la cámara.
Pero no se olvide de mirar también a los entrevistadores, para que pueda responder a las indicaciones del lenguaje corporal de ellos. No te dejes confundir por los retrasos de tiempo; estar relajado y tomarse el tiempo para escuchar.
Sandra Heidinger 
Directora de recursos humanos en la Universidad de Strathclyde y presidenta de Universidades Recursos Humanos
Las entrevistas de Skype nunca replicarán los beneficios de las reuniones cara a cara: soy partidario de "no tener citas sin un apretón de manos", lo que significa una visita de seguimiento después de una entrevista de Skype.
Sin embargo, las entrevistas de Skype son útiles para permitir que el empleador y el empleado identifiquen si existe suficiente interés común para avanzar más en una solicitud: pueden ayudar a ambas partes a descartar relaciones laborales que probablemente no funcionen.
Desde la perspectiva del candidato, sugiero que se asegure de tener un micrófono decente para que el panel pueda escucharlo. Siempre tenga un teléfono de respaldo en caso de que la conexión termine a mitad de una entrevista.
Verifique lo que se muestra en el fondo: arregle su ropa sucia y recuérdele a su compañero que no camine con una taza de té para usted. He experimentado ambos como miembro del panel.
Configure la cámara a una distancia y ángulo razonables para que el panel no esté mirando hacia su nariz para la entrevista.
Intenta mirar a la cámara, no a la pantalla. Esto lo ayudará a establecer una mayor conexión con el panel. Todavía piensa en el lenguaje corporal.
Recuerde tener en cuenta las diferencias de tiempo si se conecta a un país diferente. No estarás en tu mejor momento a las 3 en punto de la mañana.
Publicado originalmente en Times Higher Education, 10 de noviembre de 2016
Fuente de Pic: montaje de Alamy / iStock
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lunes, 30 de julio de 2018

Fútbol: Habilidades Blandas

julio 30, 2018 0
Interesante propuesta de principales entrenadores y conocedores del tema:










“Cerrado por fútbol”, para disfrutar a Eduardo Galeano

Historias dispersas, textos inéditos y "joyitas"varias, pueden hallarse en "Cerrado por fútbol", el libro de Eduardo Galeano que acaba de publicarse en la Argentina. Aquí una selección para disfrutar
Acaba de publicarse “Cerrado por fútbol” (XXI Siglo veintiuno), el libro de Eduardo Galeano. Seguramente los “lectores futboleos” de Galeano hayan leído con fervor El fútbol a sol y sombra, un libro de 1995. Pero el fútbol era una pasión tan presente en la vida de Galeano que atraviesa toda su obra.
“Cerrado por fútbol” reúne todo lo que Galeano ha escrito, antes y después de ese texto célebre, sobre el deporte que más amó: historias dispersas o escondidas en todos sus libros, además de textos completamente inéditos, perdidos o inaccesibles.
El periodista (y gran amigo de Galeano) Ezequiel Fernández Moores escribió el prólogo lleno de anécdotas conmovedoras y divertidas del Galeano “futbolero”, y con testimonios de sus amigos Joan Manuel Serrat, Chico Buarque y Jorge Valdano.
Surge de estos textos una visión del fútbol riquísima y actual: el fútbol como “cochino negocio”, como espectáculo, como soporte publicitario, y pese a todo, como espejo fiel de la realidad y espacio para el encuentro colectivo y la pasión popular.
“Cuando el Mundial comenzó, en la puerta de mi casa colgué un cartel que decía: Cerrado por fútbol. Cuando lo descolgué, un mes después, yo ya había jugado sesenta y cuatro partidos, cerveza en mano, sin moverme de mi sillón preferido. Esa proeza me dejó frito, los músculos dolidos, la garganta rota; pero ya estoy sintiendo nostalgia.”
“Desde chico quise ser jugador de fútbol. Y fui el mejor de los mejores, pero sólo en sueños, mientras dormía. Al despertar, no bien caminaba un par de pasos y pateaba una piedrita en la vereda, ya confirmaba que el fútbol no era lo mío. Estaba visto; yo no tenía más remedio que probar algún otro oficio. Intenté varios, sin suerte, hasta que por fin empecé a escribir.”
Este libro reúne todos los textos que Galeano escribió sobre fútbol, la mayoría dispersos en su obra publicada, pero también varios inéditos y verdaderos hallazgos, como la crónica en la que, con sólo 23 años, llama “traidor” al Che Guevara en persona por haber adquirido en Cuba la pasión por el béisbol. Las páginas proponen un recorrido por la historia del fútbol, desde la época en que un jugador recibía una vaca por cada gol hasta el tiempo de los jugadores multimillonarios agobiados por el éxito, pasando por el relato de los diez futbolistas que se pintaron la cara de negro en solidaridad con su compañero discriminado por la hinchada; también hablan de Maradona, “el hombre que no podía vivir sin la fama que no lo dejaba vivir”, y de Zidane que en su último partido embistió a un rival y se retiró expulsado de un mundial mediocre.
Eduardo Galeano creía que el fútbol expresaba “emociones colectivas”, esas que generan “fiesta compartida o compartido naufragio, y existen sin dar explicaciones ni pedir disculpas”. De esas pasiones habla Cerrado por fútbol
El lector
En uno de sus cuentos, Soriano imaginó un partido de fútbol en algún pueblito perdido en la Patagonia. Al equipo local, nunca nadie le había metido un gol en su cancha. Semejante agravio estaba prohibido, bajo pena de horca o tremenda paliza. En el cuento, el equipo visitante evitaba la tentación durante todo el partido; pero al final el delantero centro quedaba solo frente al arquero y no tenía más remedio que pasarle la pelota entre las piernas.
Diez años después, cuando Soriano llegó al aeropuerto de Neuquén, un desconocido lo estrujó en un abrazo y lo alzó con valija y todo:
—¡Gol, no! ¡Golazo! —gritó—. ¡Te estoy viendo! ¡A lo Pelé lo festejaste! —y cayó de rodillas, elevando los brazos al cielo.
Después, se cubrió la cabeza:
—¡Qué manera de llover piedras! ¡Qué biaba nos dieron!
Soriano, boquiabierto, escuchaba con la valija en la mano.
—¡Se te vinieron encima! ¡Eran un pueblo! —gritó el entusiasta. Y señalándolo con el pulgar, informó a los curiosos que se iban acercando:
—A éste, yo le salvé la vida.
Y les contó, con lujo de detalles, la tremenda gresca que se había armado al fin del partido: ese partido que el autor había jugado en soledad, una noche lejana, sentado ante una máquina de escribir, un cenicero lleno de puchos y un par de gatos dormilones.
El sombrerero
Sonó el teléfono, escuché la voz cascada: un error así, no puedo creer, óigame bien, yo no hablo por hablar, que una equivocación vaya y pase, a cualquiera le sucede, pero un error así…
Me quedé mudo. Me vi venir lo peor. Yo acababa de publicar un libro sobre fútbol en un país, mi país, donde todos son doctores en la materia. Cerré los ojos y acepté mi condenación:
—El Mundial del 30 —acusó la voz, gastada pero implacable.
—Sí —musité.
—Fue en julio.
—Sí.
—¿Y cómo es el tiempo en julio, en Montevideo?
—Frío.
—Muy frío —corrigió la voz, y atacó:
—¡Y usted escribió que en el estadio había un mar de sombreros de paja! ¿De paja? —se indignó—. ¡De fieltro! ¡De fieltro, eran!
La voz bajó de tono, evocó:
—Yo estaba allí, aquella tarde. 4 a 2 ganamos, lo estoy viendo. Pero no se lo digo por eso. Se lo digo porque yo soy sombrerero, siempre fui, y muchos de aquellos sombreros… los hice yo.

Verano del 42
Hace años, en Kiev, me contaron por qué los jugadores del Dínamo habían merecido una estatua.
Me contaron una historia de los años de la guerra. Ucrania ocupada por los nazis. Los alemanes organizan un partido de fútbol. La selección nacional de sus fuerzas armadas contra el Dínamo de Kiev, formado por obreros de la fábrica de paños: los superhombres contra los muertos de hambre.
El estadio está repleto. Las tribunas se encogen, silenciosas, cuando el ejército vencedor mete el primer gol de la tarde; se encienden cuando el Dínamo empata; estallan cuando el primer tiempo termina con los alemanes perdiendo 2 a 1.
El comandante de las tropas de ocupación envía a su asistente a los vestuarios. Los jugadores del Dínamo escuchan la advertencia:
—Nuestro equipo nunca fue vencido en territorios ocupados.
Y la amenaza:
—Si ganan, los fusilamos.
Los jugadores vuelven al campo.
A los pocos minutos, tercer gol del Dínamo. El público sigue el juego de pie y en un solo largo grito. Cuarto gol: el estadio se viene abajo.
Rendición de París
Cuando era un chiquilín descalzo, que pateaba pelotas de trapo en calles sin nombre, se frotaba las rodillas y los tobillos con grasa de lagartija. Eso decía, y de ahí le venía la magia de sus piernas.
José Leandro Andrade era de poco hablar. No festejaba sus goles ni sus amores. Con el mismo andar altivo, y aire ausente, llevaba la pelota atada al pie, bailando rivales, y a la mujer atada al cuerpo, bailando tango.
En las Olimpíadas de 1924, deslumbró a París. El público deliró, la prensa lo llamó La Maravilla Negra. De la fama brotaban las damas. Le llovían cartas, que él no podía leer, escritas en papel perfumado por señoras que mostraban las rodillas y echaban humo en aros desde sus largas boquillas doradas.
Cuando regresó al Uruguay, trajo kimono de seda, guantes de color patito y un reloj que le adornaba la muñeca.
Poco duró todo.
En aquellos tiempos, el fútbol se jugaba a cambio del vino y la comida y la alegría.
Vendió diarios en las calles. Vendió sus medallas.
Había sido la primera estrella negra del fútbol internacional.
Los derechos civiles en el fútbol
El pasto crecía en los estadios vacíos.
Pie de obra en pie de lucha: los jugadores uruguayos, esclavos de sus clubes, simplemente exigían que los di- rigentes reconocieran que su sindicato existía y tenía el derecho de existir. La causa era tan escandalosamente justa que la gente apoyó a los huelguistas, aunque el tiempo pasaba y cada domingo sin fútbol era un insoportable bostezo.
Los dirigentes no daban el brazo a torcer, y sentados esperaban la rendición por hambre. Pero los jugadores no aflojaban. Mucho los ayudó el ejemplo de un hombre de frente alta y pocas palabras, que se crecía en el castigo y levantaba a los caídos y empujaba a los cansa- dos: Obdulio Varela, negro, casi analfabeto, jugador de fútbol y peón de albañil.
Y así, al cabo de siete meses, los jugadores uruguayos ganaron la huelga de las piernas cruzadas.
Un año después, también ganaron el campeonato mundial de fútbol.
Brasil, el dueño de casa, era el favorito indiscutible. Venía de golear a España 6 a 1 y 7 a 1 a Suecia. Por veredicto del destino, Uruguay iba a ser la víctima sacrificada en sus altares en la ceremonia final. Y así estaba ocurriendo, y Uruguay iba perdiendo, y doscientas mil personas rugían en las tribunas, cuando Obdulio, que estaba jugando con un tobillo inflamado, apretó los dientes. Y el que había sido capitán de la huelga fue entonces capitán de una victoria imposible.
Pelé/1
Dos clubes británicos disputaban el último partido del campeonato. No faltaba mucho para el pitazo final, y seguían empatados, cuando un jugador chocó con otro y cayó despatarrado al piso.
Una camilla lo retiró de la cancha y en un santiamén todo el equipo médico puso manos a la obra, pero el desmayado no reaccionaba.
Pasaban los minutos, los siglos, y el entrenador se es- taba tragando el reloj con agujas y todo. Ya había hecho los cambios reglamentarios. Sus muchachos, diez contra once, se defendían como podían, pero no era mucho lo que podían.
La derrota se veía venir, cuando de pronto el médico corrió hacia el entrenador y le anunció, eufórico:
—¡Lo logramos! ¡Está despertando! Y en voz baja, agregó:
—Pero no sabe quién es.
El entrenador se acercó al jugador, que balbuceaba incoherencias mientras intentaba levantarse, y al oído le informó:
—Tú eres Pelé.
Ganaron cinco a cero.
Hace años escuché, en Londres, esta mentira que decía la verdad.
Maradona
Ningún futbolista consagrado había denunciado sin pelos en la lengua a los amos del negocio del fútbol. Fue el deportista más famoso y más popular de todos los tiempos quien rompió lanzas en defensa de los juga- dores que no eran famosos ni populares.
Este ídolo generoso y solidario había sido capaz de cometer, en apenas cinco minutos, los dos goles más contradictorios de toda la historia del fútbol. Sus devotos lo veneraban por los dos: no sólo era digno de admiración el gol del artista, bordado por las diabluras de sus piernas, sino también, y quizá más, el gol del ladrón, que su mano robó. Diego Armando Maradona fue adorado no sólo por sus prodigiosos malabarismos sino también porque era un dios sucio, pecador, el más humano de los dioses. Cualquiera podía reconocer en él una síntesis ambulante de las debilidades humanas, o al menos masculinas: mujeriego, tragón, borrachín, tramposo, mentiroso, fanfarrón, irresponsable.
Pero los dioses no se jubilan, por humanos que sean. Él nunca pudo regresar a la anónima multitud de donde venía.
La fama, que lo había salvado de la miseria, lo hizo prisionero.

Todos somos tú
21.de junio
En el año 2001, resultó sorprendente el partido de fútbol entre los equipos de Treviso y Génova.
Un jugador del Treviso, Akeem Omolade, africano de Nigeria, recibía frecuentes silbidos y rugidos burlones y cantitos racistas en los estadios italianos.
Pero en el día de hoy, hubo silencio. Los otros diez jugadores del Treviso jugaron el partido con las caras pintadas de negro.

Mi querido enemigo
15.de julio
Blanca era la camiseta de Brasil. Y nunca más fue blanca, desde que el Mundial de 1950 demostró que ese color daba desgracia.
Doscientas mil estatuas de piedra en el estadio de Maracaná: el partido final había concluido, Uruguay era campeón del mundo, y el público no se movía.
En la cancha deambulaban, todavía, algunos jugadores. Los dos mejores, Obdulio y Zizinho, se cruzaron.
Se cruzaron, se miraron.
Eran muy diferentes. Obdulio, el vencedor, era de hierro. Zizinho, el vencido, estaba hecho de música. Pero también eran muy parecidos: los dos habían ju- gado lastimados casi todo el campeonato, uno con el tobillo inflamado, el otro con la rodilla hinchada, y a ninguno se le había escuchado una queja.
Al fin del partido, no sabían si darse un puñetazo o un abrazo.
Años después, le pregunté a Obdulio:
—¿Te ves con Zizinho?
—Sí. De vez en cuando. Cerramos los ojos y nos vemos.
Obdulio
1950. Río de Janeiro
Viene brava la mano, pero Obdulio saca pecho y pisa fuerte y mete pierna. El capitán del equipo uruguayo, negro mandón y bien plantado, no se achica. Obdulio más crece mientras más ruge la inmensa multitud, ene- miga, desde las tribunas.
Sorpresa y duelo en el estadio de Maracaná: Brasil, goleador, demoledor, favorito de punta a punta, pierde el último partido en el último momento. El Uruguay, jugando a muerte, gana el campeonato mundial de fútbol.
Al anochecer, Obdulio Varela huye del hotel, ase- diado por periodistas, hinchas y curiosos. Obdulio prefiere celebrar en soledad. Se va a beber por ahí, en cualquier cafetín; pero por todas partes encuentra brasileños llorando.
—Todo fue por Obedulio —dicen, bañados en lágrimas, los que hace unas horas vociferaban en el esta- dio—. Obedulio nos ganó el partido.
Y Obdulio siente estupor por haberles tenido bronca, ahora que los ve de a uno. La victoria empieza a pesarle en el lomo. Él arruinó la fiesta de esta buena gente, y le vienen ganas de pedirles perdón por haber cometido la tremenda maldad de ganar. De modo que sigue caminando por las calles de Río de Janeiro, de bar en bar. Y así amanece, bebiendo, abrazado a los vencidos.
Garrincha
1958. Estocolmo
Amaga Garrincha tumbando rivales. Media vuelta, vuelta completa. Hace como que va, pero viene. Hace como que viene, pero va. Los rivales caen despatarra- dos al suelo, uno tras otro, culo en tierra, piernas al aire, como si Garrincha desparramara cáscaras de banana. Cuando ha eludido a todos, incluyendo al arque- ro, se sienta sobre la pelota, en línea de gol. Entonces, retrocede y vuelve a empezar. Los hinchas se divierten con sus diabluras, pero los dirigentes se arrancan los pelos: Garrincha juega por reír, no por ganar, alegre pájaro de patas chuecas, y se olvida del resultado. Él todavía cree que el fútbol es una fiesta, no un empleo ni un negocio. Le gusta jugar a cambio de nada o por unas cervezas, en playas y campitos.
Tiene muchos hijos, propios y arrimados. Bebe y come como si fuera la última vez. Manoabierta, todo lo da, todo lo pierde. Garrincha ha nacido para derrumbarse; y no lo sabe.

Se venden piernas
Para Ángel Ruocco
Hasta el Papa de Roma ha suspendido sus viajes por un mes. Por un mes, mientras dure el Mundial de Italia, estaré yo también cerrado por fútbol, al igual que muchos otros millones de simples mortales.
Nada tiene de raro. Como todos los uruguayos, de niño quise ser jugador de fútbol. Por mi absoluta falta de talento, no tuve más remedio que hacerme escritor. Y ojalá pudiera yo, en algún imposible día de gloria, escribir con el coraje de Obdulio, la gracia de Garrincha, la belleza de Pelé y la penetración de Maradona.
En mi país, el fútbol es la única religión sin ateos; y me consta que también la profesan, en secreto, a escondidas, cuando nadie los ve, los raros uruguayos que públicamente desprecian al fútbol o lo acusan de todo. La furia de los fiscales enmascara un amor inconfesable. El fútbol tiene la culpa, toda la culpa, y si el fútbol no existiera, seguramente los pobres harían la revolución social y todos los analfabetos serían doctores; pero en el fondo de su alma, todo uruguayo que se respete termina sucumbiendo, tarde o temprano, a la irresistible tentación del opio de los pueblos.
Y la verdad sea dicha: este hermoso espectáculo, esta fiesta de los ojos, es también un cochino negocio. No hay droga que mueva fortunas tan inmensas en los cuatro puntos cardinales del mundo. Un buen jugador es una muy valiosa mercancía, que se cotiza y se compra y se vende y se presta, según la ley del mercado y la voluntad de los mercaderes.
Ley del mercado, ley del éxito. Hay cada vez menos espacio para la improvisación y la espontaneidad crea- dora. Importa el resultado, cada vez más, y cada vez menos el arte, y el resultado es enemigo del riesgo y la aventura. Se juega para ganar, o para no perder, y no para gozar la alegría de dar alegría. Año tras año, el fútbol se va enfriando; y el agua en las venas garantiza la eficacia. La pasión de jugar por jugar, la libertad de divertirse y divertir, la diablura inútil y genial, se van convirtiendo en temas de evocación nostalgiosa.
El fútbol sudamericano, el que más comete todavía estos pecados de lesa eficiencia, parece condenado por las reglas universales del cálculo económico. Ley del mercado, ley del más fuerte. En la organización desigual del mundo, el fútbol sudamericano es una industria de exportación: produce para otros. Nuestra región cumple funciones de sirvienta del mercado internacional. En el fútbol, como en todo lo demás, nuestros países han perdido el derecho de desarrollarse hacia adentro. No hay más que ver los seleccionados de Argentina, Brasil y Uruguay en este mundial del 90. Los jugadores se conocen en el avión. Solamente un tercio juega en el propio país; los dos tercios restantes han emigrado y pertenecen, casi todos, a los equipos europeos. El Sur no sólo vende brazos, sino también piernas, piernas de oro, a los grandes centros extranjeros de la sociedad de consumo; y al fin y al cabo, los buenos jugadores son los únicos inmigrantes que Europa acoge sin tormentos burocráticos ni fobias racistas.
Parece que muy pronto cambiará la reglamentación internacional. Los clubes europeos podrían, de aquí a poco, contratar a cuatro, o quizá cinco, jugadores extranjeros. En ese caso, me pregunto qué será del fútbol sudamericano. No nos van a quedar ni los masajistas.
En estos tiempos de tanta duda, uno sigue creyendo que la tierra es redonda por lo mucho que se parece al balón que gira, mágicamente, sobre el césped de los estadios. Pero también el fútbol demuestra que esta tierra no es muy redonda que digamos.


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domingo, 22 de julio de 2018

¿Sabes cuáles son las 10 habilidades más importantes para el futuro?

julio 22, 2018 0

¿Sabes cuáles son las 10 habilidades más importantes para el futuro?
FUTURO
Las habilidades más demandadas en los trabajos del futuro, las denominadas soft-skills, ya se están buscando en los candidatos actuales. ¿Quieres saber cuáles son? ¿Reúnes alguna de ellas? No esperes más para descubrirlo y sigue leyendo.
Las habilidades demandadas por las empresas en la actualidad distarán de las requeridas por las mismas organizaciones para los trabajos del futuro donde la automatización se lanzará a la conquista.
La llegada de las denominadas soft skills ha roto con los esquemas establecidos en los currículums, y además de la formación académica, ahora también tienen peso, igual e incluso superior, aquellas habilidades intrínsecas a la persona en su relación consigo misma, el resto de las personas y el ambiente de trabajo. ¿Sabes a qué habilidades nos referimos? ¿Quieres conocerlas? ¡Vamos allá!

Capacidad resolutiva, pensamiento crítico y creatividad

La automatización de los puestos de trabajo por el progreso de la tecnología no significa el fin de la mano de obra humano. Tranquilidad, que habrá hueco para todos. Tan solo hay que plantearse cómo cambiar y avanzar de manera conjunta. Y es que, hay capacidades que, por el momento, las máquinas no desarrollan tan bien como nosotros.
El toque humano seguirá siendo necesario para la resolución de problemas complejos, el impulso del pensamiento crítico o la creatividad:
  1. Solución de problemas complejos: si bien es cierto que las máquinas pueden sacarnos de un apuro bastante más rápido que una persona, también lo es que la tecnología no sabe cómo salir con ellos si los mismos no están adecuadamente definidos. Si la solución no está en su algoritmo o su esquema de resolución, no habrá inteligencia artificial que valga para sacarte del apuro. Una realidad donde las personas sí que pueden ser bien útiles. ¿Por qué? Los humanos cuentan con la posibilidad de detenerse, reflexionar y volver atrás para ver en qué punto arrancar de nuevo para encontrar una solución.
  2. Pensamiento crítico: la capacidad de interpretar, así como de imaginar y conectar con el mundo es una habilidad que las máquinas desean de las personas. Aunque están mejorando y progresando en su corriente más crítica, las personas todavía le ganan el juego en este terreno.
  3. Creatividad: Picasso, Galdós, Mozart… La capacidad de creación de los autores y compositores es una habilidad “envidiada” a día de hoy por la inteligencia artificial. Lo aleatorio e intuitivo no es su fuerte, e imitarlo no es sencillo. Por ello, esta cualidad humana se ha convertido en una de las más importantes y demandadas por las empresas como marca y cualidad diferencial.
habilidades trabajo del futuro

7 habilidades más que tampoco hay que dejar atrás

Sí, no has leído mal el título. Son diez las habilidades que conforman este post, y tras enumerar las tres principales, toma nota de estas otras, también muy útiles para tu futuro.
  1. Gestión de personas: más allá de la analítica y las matemáticas, saber gestionar las capacidades de las personas para otorgarles uno u otro puesto, sabiendo sacar el máximo partido de ello, es una habilidad que la tecnología todavía no controla.
  2. Coordinación: una comunicación efectiva y la colaboración entre los distintos miembros de un equipo de trabajo serán las bases que conformen una de las habilidades más demandadas en los trabajos del futuro.
  3. Inteligencia emocional: aunque compartan parte de su nombre, por el momento, la inteligencia artificial no entiende también como las personasde empatía o curiosidad, dos partes esenciales del racionamiento emocional.
  4. La toma de decisiones: no saldrá de una máquina la idea de cambiar de repente de idea, a pesar de que la que vaya a ejecutar ya se haya comprobado que no es la mejor. Si está escrita para ella, la llevará a cabo. Pero, ¿qué clase de persona haría eso? Por este motivo, las empresas buscarán a gente capaz de tomar decisiones por sí mismas teniendo en cuenta las necesidades de la organización y lo mejor para ella.
  5. Orientación: el valor de saber ofrecer una buena orientación a los clientes para así proveerles de la mejor solución a sus problemas será una habilidad que se potencie y se demande al alza en el futuro.
  6. Negociación: hablar, discutir los distintos puntos de vista y buscar la mejor solución para ambas partes. La negociación es una habilidad humana donde la comunicación se convierte en protagonista, y amoldarse a la situación y a las condiciones se hace inevitable. ¿Es capaz una máquina de hacerlo?
  7. Flexibilidad cognitiva: la capacidad de cambiar y adaptarse. Ser flexible en función de los distintos momentos, necesidades y personas con las que se trabaje es esencial para un buen desarrollo del trabajo, tanto a nivel colectivo como particular.
Y tú, ¿reúnes estas habilidades?
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